domingo, 17 de septiembre de 2017

Guerra de trincheras

La pobre accesibilidad a los servicios, especialmente de la gente que no tiene recursos, se ha convertido en uno de los varios talones de Aquiles de los sistemas de salud.

Por esa Ley de cuidados inversos descrita por Tudor Hart que dice que el acceso a la atención médica o social de calidad varía en proporción inversa a su necesidad en la población asistida, las guardias y los servicios de atención de consultas espontáneas, no programadas de hospitales, clínicas y centros de atención privados están colapsadas por varios tipos de poblaciones(1):

  • Los que “ante cualquier duda consultan a su médico” es decir los que no toleran un moco, una gotita de sangre por la nariz o la panza un poco hinchada después de una comida pantagruélica.
  • Viudas aburridas que hacen de la consulta médica su agenda principal y antes de tomar el té con sus amigas, pasan por la prepaga a amortizar su cuota mensual porque se les secó la piel o el vientre o la boca.
  • Ancianos que rondan los 90, dementes, desnutridos y escarados, que en posición fetal y con la boca cadavéricamente abierta “yacen” en un camastro, no pocas veces atados de pies y manos para evitar caídas.
  • Pacientes con cánceres, terminales desde hace varios meses, a quienes los oncólogos, aseguran que el último mab (anticuerpo monoclonal) les va a alargar la vida y les va a brindar calidad de vida.
  • Los “otros”, los que realmente se beneficiarán de una atención rápida y eficaz. Estos “otros” son, por ejemplo, los niños con bronquiolitis o diarreas, los cuadros agudos que necesitan una operación, los traumas, las infecciones bacterianas, los infartos y accidentes vasculares cerebrales, etcétera.


Si el hospital tiene fama de bueno, como es el hospital en que trabajo, rápidamente se ve desbordado.

La “no regionalización de la atención de la salud” hace que quien tenga, una prepaga u obra social con abundancia de prestadores, puede ir al centro que prefiera y no a uno que, por su dirección le corresponda, como debería ser, si todos los centros tuvieran cierto grado de calificación.

En los hospitales públicos, ocurre lo mismo, cuando tienen cierto prestigio, la gente, lógica y justificadamente, prefiere cruzarse todo el mapa metropolitano para ser atendido en “el mejor”.

A su vez, por el principio de que “no hay niveles de atención”, uno puede ir por un resfrío a un hospital de alta complejidad.

Sí, por un resfrío a una entidad que debería estar reservada para casos graves y con solución o al menos que requieran activas intervenciones para salvar o mejorar su vida o paliar su sufrimiento. Los casos “agudos”, por eso se llaman “hospitales de agudos”.

Es decir, no para la viuda con gases y piel seca, no para el anciano que hace tres años es “terminal”, no para el paciente que tiene un cáncer que solo se beneficiará de los cuidados paliativos, ya que en nuestro país, uno de los más “avanzados” del mundo en materia de legislación (que no se cumple) como les gusta vociferar a los periodistas y pseudo científicos que llenan los medios, la eutanasia está prohibida por ley, como también el aborto está prohibido por ley, por ese mandato cristiano  que impide meterse con “La creación Divina”.

Así, los jóvenes médicos, no pocos en plena formación, deberán enfrentar día y noche a esas masas sufrientes y beligerantes.

Y digo jóvenes porque ningún médico grande y experto en nuestro país accederá, por el dinero que pagan, a estar media hora en el frente de batalla de esa guerra de trincheras en que se convirtió la atención de la salud moderna.

En ese frente combatirán airadamente:
  • El hipocondríaco y el neurótico que esperan que el médico les explique el origen de los latidos del corazón que se les aceleraron en el teatro.
  • La anciana con el vientre seco, cuyos gritos se harán oír y sus ecos retumbarán por el hospital y el barrio. Sin ninguna originalidad dirá “Esto es peor que un hospital público” “Con lo que pago por mes es una vergüenza tener que esperar dos horas por un resfrío” “A la hora de cobrarnos no tienen problemas pero el día que uno tiene un problema, es tratado como una vaca”, etcétera.
  • Los bien vestidos y peleados entre sí, hijos, nueras y nietos del noventoso que si por él hubiera sido se habría querido morir hace cinco años, pero que sus familiares tienen “la mala praxis” en la punta de la lengua y sus contactos de iPhone están llenos de ministros, abogados y periodistas que “si se llegan a enterar cierran este quiosco”.
  • Los mismos beligerantes, para los pacientes con cánceres.
  • Los “agudos”. Los que sin duda, necesitan el recurso y se beneficiarían ampliamente de él.

A pocos kilómetros, cuando no a pocas cuadras, como ocurre en nuestro mosaico urbano y feudal del siglo XXI en que  los barrios pudientes están rodeados de proveedores informales, el acceso a servicios más elementales, no solo de salud, sino sanitarios, techo y abrigo, es inaccesible o muy poco accesible(2).

El niño con bronquiolitis, la joven con el aborto provocado, o el señor con el accidente cerebrovascular serán atendidos, tarde pero serán atendidos. A ancianos no se llega cuando se es pobre porque los pobres viven mucho menos.

Quienes luchan por la vida sana, por el agua mineral sin sodio, el aceite sin colesterol, la densitometría, el calcio, el reiqui, el hierro de las lentejas, el poder de las semillas de chía, las dos vacunas para la neumonía, la mamografía, la vacuna para la gripe, aclarando que sea la francesa y no la de Taiwán, el anti-flatulento y el hilo dental, tienen una expectativa de vida mucho mayor a la media de la población.

El ser humano cada vez vive más tiempo en el mundo; en la Argentina también(3).

El hombre quiere ser eterno, no se anima a morir. Los que tienen recursos pelean por vivir hasta más allá de los cien años si es posible.

No pocas veces lo logran, ignorando que en la mayoría de los casos esa forzada prolongación de la vida es a expensas de un dramático deterioro en la calidad de vida y de una obscena utilización de recursos que de ser destinados a los desesperados, serían muchísimo más efectivos(4,5).

En temas de salud, la inequidad, es la madre de todas las tragedias, todos los indicadores de salud empeoran cuando la brecha entre los pocos que más tienen y los muchos que tienen poquísimo, es mayor(6–9).

En nuestro país, es muy grande.

Pero tranquilos, todos somos iguales ante la ley y ante Dios

Conformémonos entonces con  “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios”.

Referencias

1.        Hart JT. The inverse care law. Lancet [Internet]. 1971 Mar 27 [cited 2015 May 30];1(7696):405–12. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/4100731
2.        INFOBAE. Tres millones de personas viven en villas de emergencia. Infobae [Internet]. 2016; Available from: http://www.infobae.com/sociedad/2016/11/02/tres-millones-de-argentinos-viven-en-villas-de-emergencia/
3.        Maller M. La esperanza de vida de los argentinos aumentó 10 meses en cinco años. Clarín [Internet]. 2017 May 19; Available from: https://www.clarin.com/sociedad/esperanza-vida-argentinos-aumento-10-meses-anos_0_BkmCfdigW.html
4.        Mackenbach JP, Looman CW. Life expectancy and national income in Europe, 1900-2008: an update of Preston’s analysis. Int J Epidemiol [Internet]. 2013 Aug [cited 2017 Sep 17];42(4):1100–10. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23920140
5.        Chetty R, Stepner M, Abraham S, Lin S, Scuderi B, Turner N, et al. The Association Between Income and Life Expectancy in the United States, 2001-2014. JAMA [Internet]. 2016 Apr 26 [cited 2017 Sep 17];315(16):1750. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27063997
6.        Macinko JA, Shi L, Starfield B, Wulu JT. Income Inequality and Health: A Critical Review of the Literature. Med Care Res Rev [Internet]. 2003 Dec 18 [cited 2017 Sep 17];60(4):407–52. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14677219
7.        Starfield B, Gérvas J, Mangin D. Clinical Care and Health Disparities. Annu Rev Public Health [Internet]. 2012 Apr 21 [cited 2017 Sep 17];33(1):89–106. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22224892
8.        Shi L, Starfield B, Kennedy B, Kawachi I. Income inequality, primary care, and health indicators. J Fam Pract [Internet]. 1999 Apr [cited 2017 Sep 17];48(4):275–84. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10229252
9.        Starfield B. The hidden inequity in health care. Int J Equity Health [Internet]. 2011 Apr 20 [cited 2017 Sep 17];10(1):15. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21507245


El grito - Edward Munch
Óleo, temple y pastel sobre cartón
Galería Nacional de Oslo

domingo, 23 de julio de 2017

Soltar la lengua

Afortunadamente, ahora, casi todas mis consultas las hago en compañía de un residente o un alumno de medicina.

Y no dudo al decir afortunadamente. Una mirada joven abre mis propios ojos y mi mirada, más vieja y experimentada, abre ojos y mentes jóvenes. Casi todas las veces, mi alumno es también mi maestro. No tengo dudas y por eso celebro su presencia. También lo celebran nuestros pacientes a quienes luego de pedirles autorización y decirles quién presenciará la consulta, sentirán su vida mucho más interesante a los ojos del médico.

Recientemente, como ejercicio maravilloso, le pedí a un colega de mi generación, si me podía sentar en sus consultas para tomar notas y  discutir “escenas”. Y pongo “escenas” entre comillas, porque el colega al que elegí me dice que nosotros somos actores de la consulta.

A los jóvenes, les advierto en la primera instancia de su rotación (están conmigo uno o dos meses) que se olviden de querer aprender conmigo cómo se trata la hipertensión arterial o la diabetes o el colesterol o la depresión.

Cuando soy yo el que se sienta a observar sus consultas, les recomiendo que no se atolondren mirando el monitor y calentando el teclado en una furiosa captura de datos. Les digo que se tomen tiempo, que escuchen a quien viene para ser su paciente.

Quiero que aprendan consulta médica. Comunicación.

La consulta médica es una constelación de complejidades. Veinte a treinta minutos en los que juegan varios factores y también, se juega mucho.

Juegan estados de ánimo (los días nublados y de lluvia estoy ostensiblemente más pesimista que los días frescos y soleados), gestos corporales, el día de la semana, el cómo se generó la consulta, lo que dijo algún opinador en la radio sobre la última vacuna o el calcio.

La semana pasada ya escuché a dos ancianas pedirme “las dos” vacunas, enfatizando el “las dos”, queriendo decir “la de la gripe y la de la neumonía” dándome cuenta, de que en algún living de televisión alguno de esos médicos tostados y de traje claro, había salido con los tapones de punta a vender las vacunas contra la neumonía.

Pero, aparte de la última vacuna o la cantidad de sodio del agua o de las calorías de una tostada, traídas por la televisión o la radio, en la consulta hay mucho más; hay cosas que no se dicen pero se quieren decir, hay cosas que no se quieren decir pero se dicen.

A la consulta, viene el paciente con una agenda, una lista, no pocas veces escrita en un papelito, de “cosas que no quiero olvidarme” (1).

El experto, sabe leer esa agenda, sabe jerarquizarla y responderla.

El lego, no sabe nada de esa agenda, hace una atropellada consulta convirtiendo al paciente en enfermedades, en datos de laboratorio, en estudios y en tratamientos;  despachándolo en el menor tiempo posible, sacándoselo literalmente de encima con una pila de recetarios con letra ininteligible en los que habrá un tratamiento, un estudio, un consejo, un pedido de turno a otro especialista y algunas cosas más. Abusando de su poder, sometiéndolo, casi humillándolo.

A veces con la puerta abierta y de pie, a veces con otros médicos sin siquiera haberle dicho al paciente quiénes eran ni, mucho menos, pedirle permiso para que estén ahí.

Haber entrado a la consulta y verse ya fuera de ella en el pasillo, lleno de papeles y con más dudas, será no pocas veces un simple acto.

La consulta en manos de un tonto o un desaprensivo es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada.

Out, out, brief candle!
Life’s but a walking shadow, a poor player
That struts and frets his hour upon the stage
And then is heard no more. It is a tale
Told by an idiot, full of sound and fury,
Signifying nothing.

¡Extínguete, fugaz antorcha!
La vida es tan solo una sombra, un pobre actor
Que se pavonea y gasta su tiempo en el escenario
Y luego, nada más se oye. Es un cuento
Contado por un idiota, llena de ruido y furia
Que no significa nada

La vida es un cuento, relatado por un idiota, llena de sonido y furia y sin ningún significado. Uno de los primeros pensamientos existencialistas de la literatura que pronuncia Macbeth, cuando Seyton, su armero le dice que la reina ha muerto(2).

A mis alumnos/maestros, no dejo de recordarles algo que experimento y compruebo empíricamente desde hace un tiempo y que vi maravillosamente puesto en palabras en Lenguas sueltas, una nota escrita por Hanif Kureishi  para La Nación(3):

"Cuando las personas nos hablan sobre otros suelen aburrirnos. Cuando nos hablan de ellas mismas casi siempre son interesantes".

Una de las mejores y más sofisticadas herramientas que maneja la Medicina Familiar, es la consulta médica. Una herramienta que puede ayudar mucho o hacer mucho daño.

A la gente, hay que preguntarle sobre sí misma y, más aún, cuando la gente viene con una lista, en la mente o en un papelito tímido de los problemas que tienen y quisieran que el médico, les traduzca, les descifre, su relato casi siempre será interesante.

Es tan grande la asimetría de poder implícita en la consulta médica que, cuando los veo desplegar el papelito, casi con culpa, casi con bochorno, o cuando me dicen me va a retar o sé que se va a enojar trato rápidamente de llevar la consulta a zonas más placenteras y cómodas, recordando que "Cuando las personas nos hablan sobre otros suelen aburrirnos. Cuando nos hablan de ellas mismas casi siempre son interesantes".

Y la consulta es eso. Una obra de teatro en un acto, demasiado compleja. Que en manos de un experto, de alguien que tiene la vocación, el conocimiento y la actitud de leer más allá de las palabras, siempre será interesante.

Por el contrario en manos de un idiota, será un cuento lleno de ruido y furia que no significa nada.

Referencias

1.       Rubinstein E. Clínica imaginaria. El intersticio en la consulta del médico de familia. 2012. 49 p.
2.       Shakespeare W. Macbeth [Internet]. 1606. Available from:        https://es.wikipedia.org/wiki/Macbeth
3.       Kureishi H. Lenguas sueltas. La Nación [Internet]. Buenos Aires; 2008 Aug; Available from: http://www.lanacion.com.ar/1043592-lenguas-sueltas



Norman Rockwell
1894 - 1978
DOCTOR AND DOLL
signed Norman Rockwell (lower right)
oil on canvas
33 by 24 inches
(83.8 by 61 cm)
Painted in 1942.

domingo, 2 de julio de 2017

Más peligroso que legislador con culpa

Hace unos días, una legisladora presentó un proyecto de ley para que las vacunas sean opcionales.

Más peligroso que legislador con culpa, podría ser la alegoría aplicada a un gran puñado de legisladores que como el pueblo los eligió tienen que justificar su investidura haciendo algo pero no saben bien qué hacer y tampoco se asesoran bien.

Un legislador debe legislar, es decir proyectar una ley, presentarla, debatirla, para que luego se sancione, se promulgue y se ejecute(1).

Un legislador es una persona elegida por su pueblo, que en el caso de los senadores representa a sus estados (provincias) y en el caso de los diputados representa a la población del estado que lo eligió para tal función.

No sería bueno entonces que elijamos a un legislador para que caliente su banco de la cámara alta o baja y en los años que dura su mandato, asista muy poco o no presente ningún proyecto de ley. Eso sería muy mal visto. Sin embargo, ocurre muy frecuentemente.

Tampoco sería bien visto que presente proyectos sin ton ni son, o que presente futilidades, o que presente proyectos de leyes que atentan contra sus representados. También ocurre frecuentemente.

Pero como las acciones de los legisladores, lisa y llanamente no son vistas, ni analizadas, ni medidas por la población, un legislador, dicho en términos criollos puede hacer lo que quiere, dicho en términos más criollos aún puede hacer lo que se le cante.

En nuestro país (analicen bien esto escuchando un día la radio o la televisión y tomando nota), en las campañas políticas no se habla de proyectos, ni de leyes, ni de políticas de Estado. Solo se habla de las estrategias, fintas y agachadas proselitistas de nuestros politicuchos.

Si dijo esto, si se adelantó a esto, qué opinó del último accidente de tránsito o del último acto de inseguridad, o de la muerte del último niño desnutrido o de la última mujer quemada viva por su conviviente violento, o del jubilado que se suicidó el otro día en las oficinas del ANSES. Cómo aprovechó un hecho, por más casual que sea, para llevar agua para su burdo molino ideológico. Cómo se rasgó las vestiduras poniendo a todos sus opositores en la vereda de enfrente para acordarse por dos o tres días del hecho y para que después quede nuevamente sepultado en la inacción.

El tema de la seguridad está en la agenda del pueblo, entonces se habla bastante de seguridad, aunque nunca de políticas de Estado en seguridad. Así, lo que hagan unos hoy lo borrarán los otros mañana y viceversa.

Los temas de empleo también están en la agenda del pueblo, entonces nuestros politicuchos se van de boca con voluntarismos demagógicos como revolución productiva y salariazo, hambre cero, pleno empleo y la mar en coche. Pero jamás dicen como lo van a hacer ni mediante qué lo van a lograr.

Queriendo o estando desesperada la gente por comer y laburar y porque no te maten in itinere, poco o nada suele hablarse de salud, y muy poco de educación. De corrupción se habla todo el tiempo y cada vez estamos peor.

Cuando se habla de salud, se habla en términos genéricos, cazabobos, como inaugurar hospitales, como si la cuestión de salud en la Argentina fuera tema de hacer más hospitales que luego no se usarán, o no se mantendrán o se vendrán abajo por falta de mantenimiento o estarán atendidos por médicos para los que un catarro viral es poco menos que un misterio porque luego de recibido su título no agarraron más un libro, no hicieron una residencia ni concurrencia y no dieron un bendito examen de certificación (2–4). ´

Y cuando se habla de educación se habla de que los niños vayan contentos al colegio y que con la pancita llena puedan educarse y volver a su casa calentita contentos y aprendidos, como si en nuestro país no hubiera cada vez más niños que no saben lo que es un colegio o que su padrastro los golpeó toda la noche o los violó, después o antes de golpearlos y de quemar viva a su madre a su casa y a ellos.

De corrupción se habla todo el tiempo pero no se hace nada, porque la zorra es viva y nunca va a legislar que cerquen los gallineros o que les pongan trampas.

En los países serios, al menos en materia de legislación y ejecución de leyes, la mayoría de legisladores  tienen asesores serios que fundamentan objetivamente sus proyectos.

En Argentina no.

Basta recorrer, los listados de nuestros legisladores, sus asistencias a las sesiones y sus proyectos de ley para escandalizarse. Muchos van poco y nada, muchos no presentan proyectos, muchos de los proyectos de muchos, son patéticos. Expresar beneplácito por una medalla de un deportista, declaraciones de pesar por la muerte de un cantante de tango, proyectos de declaración solicitando que un puente colgante sea declarado monumento histórico nacional, proyectos de ley solicitando la acuñación y puesta en circulación de una moneda recordatoria de un aviador, cambiarle el nombre a una calle que antes llevaba el nombre de un “genocida” en opinión del legislador para que ahora lleve el nombre de un cantante de tango o de un proxeneta simpático o de un politicucho demagogo y populista(5).

Como si esas cosas cambiaran en algo nuestro día a día, nuestros sentires y pesares.

En la Argentina todo se legisla. Se legisla el derecho a comer, el derecho a no ser violado, el derecho a vivir bajo techo, el derecho a educarse, etcétera.

Total, después no se cumple.

O peor, se legisla irresponsablemente. Se incurre en desaguisados mucho más cuestionables.

Un concejal de una ciudad cordobesa propuso, irresponsablemente y desprovisto de la más mínima información, que para obtener la licencia de conducir los ciudadanos hombres deban hacerse una determinación de antígeno prostático específico y las mujeres un examen de Papanicolaou y una mamografía, violando entonces principios de autonomía  exigiendo además prácticas cuya realización es altamente cuestionada(6–8).

La diputada nacional Paula Urroz, en su primer proyecto de ley presentado en la cámara baja en 2017 propuso que las vacunas se apliquen en forma voluntaria(9).

Antes que nada, aclaro que mi análisis no tiene, como no lo tiene, ni tendrá ningún análisis de este blog, una connotación política. Simplemente tendrá un razonamiento científico.

Este proyecto de ley presentado por la diputada Urroz, es un claro y flagrante ejemplo de ausencia de análisis metacognitivo:

Tenemos una tendencia a buscar y encontrar patrones e improvisar teorías y narraciones. Al intentar dar sentido al mundo formulamos teorías y buscamos información que las confirme. Todo lo que sea ambiguo lo interpretamos a favor de nuestra teoría y desechamos lo que no encaja escondiéndolo -de nosotros mismos- en una zona de penumbra cognitiva (Daniel Flichtentre. Fuente: IntraMed).

Un ejemplo peligroso donde los errores tipo 1 y tipo 2 es decir, la aceptación de hipótesis falsas que abonan falsas teorías y el descarte de hipótesis verdaderas que van en contra de nuestra teoría, abonan falacias que, en países como el nuestro, donde todo se legisla (total después no se cumple), pueden derivar en leyes peligrosas.

Esta  legisladora estuvo iluminada por oscurantismos curanderiles. Un homeópata la asesoró para que presente un proyecto para que las vacunas se apliquen voluntariamente(10).

Dice este proyecto:

"Las vacunas son procedimientos que intentan evitar enfermedades infectocontagiosas de manera preventiva.

Estas contienen componentes de naturaleza tóxica (aluminio, mercurio, polisorbatos, formaldehido, etc.) y biológicos (virus y bacterias muertas o atenuadas, restos de ADN de células de cultivo humanas y animales) que conllevan un riesgo, constatado en los hechos, de muerte, enfermedad aguda o crónica de variada naturaleza, a lo que hay que añadir la modificación del patrimonio genético.

En EE.UU se han compensado desde 1986 (año de vigencia de la Ley de Reparación de Efectos
Adversos Vacunales) con dos billones de dólares a quienes sufrieron efectos adversos, teniendo en cuenta que según las mismas autoridades sanitarias sólo se denuncia un 10% de dichos efectos y se reconoce sólo la tercera parte de los casos denunciados como tales. Siendo un acto médico que implica posibles daños, incluso irreparables, se debe considerar el Principio Precautorio y por lo tanto, incluirse dentro del DERECHO al CONSENTIMIENTO INFORMADO."

Nuestra legisladora tiene una clara afinidad por la homeopatía. Parece encantada por esta disciplina y la quiere meter a toda costa en la vida de los argentinos(11).

En una Argentina donde los niños se mueren de hambre y donde basta hacer unos pocos kilómetros o cuadras para ver un mundo de familias en ciclomotores sin casco, rodeados de perros callejeros o donde no hace falta caminar una cuadra para ver familias tiradas en colchones en la vereda con niños descalzos y sucios, una legisladora pretende que las vacunas sean opcionales porque a su entender dañan más de lo que benefician.

Más allá del calendario convencional de vacunación, este tema de las vacunas también se ha convertido en moda. Ha abierto las puertas para varias vacunas, caras, cuyo perfil de costo efectividad es bastante cuestionable y cuyo impacto en el presupuesto nacional es para nada despreciable. Recientemente la vacuna contra la enfermedad por virus del papiloma humano fue incorporada al calendario nacional; la vacuna antigripal está de moda en Barrio Norte y todos los otoños se generan verdaderas corridas por la City para aplicársela y la doble vacuna contra la neumonía, carísima, también se está imponiendo en el calendario(12).

Empujadas por lobbistas que se sientan en los livings de programas televisivos, se van metiendo diariamente en nuestros calendarios haciendo que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres y se mueran de hambre, de drogas, violados o quemados, eso sí: vacunados contra estas nuevas pestes, creadas por la industria farmacéutica.

Por un lado, lobistas que tratan de imponer vacunas contra todo, aun de eficacia dudosa y en detrimento de otros presupuestos. Por otro lado, legisladores “silvestres y naturistas” que pretenden que vacunas como la vacuna contra el sarampión o la polio, o la meningitis o la rubéola, hacen más daño que beneficio.

Así estamos


Asentamiento wichi en la zona de Santa Victoria Este, Salta - 22 de junio de 2017

Referencias

1.           Congreso de la Nación. Las Leyes [Internet]. 2017. Available from: http://www.congreso.gob.ar/leyes.php
2.           García C. La atención de la salud en Argentina: Al gran pueblo argentino… ¿Salud? - Tercera entrega: Formación médica en Argentina – Flojos de papeles. Evid Act Pr Ambul. 2016;19(4):101–4.
3.           García C. La atención de la salud en Argentina: Al gran pueblo argentino… ¿Salud? – Segunda entrega – Una torta suculenta, fragmentada, no planificada e ineficiente. Evid Act Pr Ambul. 2016;19(2):37–40.
4.           García C. La atención de la salud en Argentina: Al gran pueblo argentino… ¿Salud? - Primera entrega. Evid Act Pr Ambul. 2016;19(1):2–4.
5.           Nación L. Senado de la Nación - Congresoscopio - ¿Cómo votan nuestros legisladores? [Internet]. 2017. Available from: http://votaciones.lanacion.com.ar/diputados/ranking#ord=desc&tab=proyecto_key&sort_by=cant_proyec_ley&year=2017&to_date=01-07-2017
6.           García C. Información a mis pacientes: Por qué no recomiendo el rastreo de cáncer de próstata [Internet]. 2011. Available from: http://mimedicodecabecera.blogspot.com.ar/2011/10/informacion-mis-pacientes-por-que-no.html
7.           García C. Mamografías a mansalva o políticas más racionales y costo-efectivas: El peligro de poner a la zorra a cuidar el gallinero. [Internet]. Mi médico de cabecera. 2015. Available from: http://mimedicodecabecera.blogspot.com.ar/2015/11/mamografias-mansalva-o-politicas-mas.html
8.           Argentina Noticias. Exigen estudios de próstata y ginecologicos para obtener la licencia de conducir [Internet]. Argentina Noticias. 2012 [cited 2017 Jul 1]. Available from: http://argentinanoticias.blogspot.com.ar/2012/04/exigen-estudios-de-prostata-y.html
9.           PERFIL. Escándalo: Diputada oficialista quiere terminar con las vacunas obligatorias. Perfil [Internet]. Buenos Aires; 2017 Jun 28; Available from: http://www.perfil.com/politica/una-diputada-de-cambiemos-presento-un-proyecto-antivacunas.phtml
10.        PERFIL. Asesor de Urroz usará el Congreso para una juntada antivacunas. Perfil [Internet]. Buenos Aires; 2017; Available from: http://www.perfil.com/salud/organizan-un-evento-para-defender-el-fin-de-la-vacunacion-obligatoria.phtml
11.        Roffo J. Polémica por un proyecto para sumar la homeopatía al plan médico obligatorio. Clarín [Internet]. Buenos Aires; 2017 Jun 28; Available from: https://www.clarin.com/sociedad/polemica-proyecto-sumar-homeopatia-plan-medico-obligatorio_0_Sye6-iWNZ.html
12.        Moberley S, Holden J, Tatham DP, Andrews RM. Vaccines for preventing pneumococcal infection in adults. In: Moberley S, editor. Cochrane Database of Systematic Reviews [Internet]. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd; 2013 [cited 2017 Jul 2]. p. CD000422. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23440780